Vivirán en mi estos días casi
azules y eterno será este sol de la infancia,
Esta alma de pureza llena, clara,
como la luz de la vida,
que brilla y que se siente agredida,
así de repente.
Esta dolorosa herida que no sangra
externa,
pero encharca el cielo, la laguna
seca, ruidosa,
de los pensamientos en serie.
Noche y día, minuto eterno, esperanza
más que vana.
Este sol de madrugada que no esconde
la lágrima,
siempre ardiendo en el frío, helados
rayos opacos,
que laceran el leve calor de toda
vida que se acaba
en el crisol de ese cielo aun no
gozado, en el centro del dolor
de donde vienes, querida hija,
brilla tu casi azul infancia,
tu eterna luz de este sol nunca
apagado.
Vivirán en mi tus días casi azules y
eterno será este sol de tu infancia.

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