Poema
nº 1
Déjame acariciar tu silencio, por si me sientes,
cuando llueve el alma desde nubes de esperanza,
regando cielos azules en oasis que en tus ojos lucen
como estrellas vivas de nocturnos desiertos.
Los espejos del alma amanecen en
nuevos anhelos,
nunca en el cofre de tu interior perdidos,
mientras el sedal de la suerte es lanzado con sigilo,
en busca del placer del feliz invento,
en el dilema no resuelto del camino,
coreando partituras, a la vida abrazados,
con mil voces que resuenan misteriosas
como el ritmo pertinaz de los latidos.
Espero y siento porque quiero cerrar los ojos
para oír como se alejan con el
viento
los suspiros que se pierden en el aire abovedado
de mi mente. Donde viven los sentidos.
Terciopelo en mi mente fueron las caricias
de esas manos, piel de seda, que las siento
cerrando los ojos, y dando rienda suelta,
en el vaivén de la memoria, al fluir de los recuerdos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario