XLIV
Lo más hermoso de mi vida,
aquel beso que me dabas al despertarme,
tiernamente, con la seda de tus labios.
aquel beso que me dabas al despertarme,
tiernamente, con la seda de tus labios.
Despertarme a besos era prueba de tu
amor,
y yo miraba tus ojos, y mis ojos reflejaban,
y tu cara era música, y tu sonrisa bailaba
entre los poros invisibles de tu cara.
y yo miraba tus ojos, y mis ojos reflejaban,
y tu cara era música, y tu sonrisa bailaba
entre los poros invisibles de tu cara.
Y en el puro cristal de tus
pensamientos
nuestros ojos jugaban a ser espejo
al mirarnos con ternura desatada.
nuestros ojos jugaban a ser espejo
al mirarnos con ternura desatada.

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