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domingo, 22 de marzo de 2020

EN EL AMOR, A SALVO P 44

En el amor, a salvo



XLIV

Lo más hermoso de mi vida,
aquel beso que me dabas al despertarme,
tiernamente, con la seda de tus labios.

Despertarme a besos era prueba de tu amor,
y yo miraba tus ojos, y mis ojos reflejaban,
y tu cara era música, y tu sonrisa bailaba
entre los poros invisibles de tu cara.

Y en el puro cristal de tus pensamientos
nuestros ojos jugaban a ser espejo
al mirarnos con ternura desatada.


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