XXXVI
Nunca estuviste en mi alma porque en tu alma
tampoco yo estuve.
tampoco yo estuve.
No te siento porque nunca me sentiste,
ni siquiera recuerdo tus besos, que sin amor,
un día, quizás me diste.
ni siquiera recuerdo tus besos, que sin amor,
un día, quizás me diste.
¡Cómo mis besos pudieron ser sentidos!
Posiblemente como era un niño no pude imaginarme
que no me amaras.
que no me amaras.
Nunca estuve en tu alma, ¿cómo puedes estar tú en la
mía?
Espero que me reconozcas con el alma cuando muerto
me recibas en tus brazos y acaricies mi tristeza
en otra vida,
me recibas en tus brazos y acaricies mi tristeza
en otra vida,
y mitigues el dolor de mis heridas
de nuevo, como ayer, eternamente, a tu lado.
de nuevo, como ayer, eternamente, a tu lado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario