Archivo del blog

martes, 21 de abril de 2020

EN EL DOLOR DE LA MEMORIA P 68

En el dolor de la memoria
 

LXVIII

Cuando un beso quise que a tu encuentro fuera
me encerraron a la fuerza, sin piedad.

Cuando quise acudir a tu llamada a toda prisa
me multaron sin ninguna explicación.

Cuando quise coger tu mano y tu piel acariciar,
sin piedad, a la fuerza me encerraron.

Cuando quise taponar una herida a tu ilusión,
sin ninguna explicación, los censores lo evitaron.

Mas lo que nunca logrará toda panda de cretinos
será no sufrir más visiones horrorosas en su alma.

Y te moriste sin que yo pudiera, al final, despedirte.

Yo, que tanto te quise, no pude besar tu muerte,
al no saber dónde estabas, ni en que cruel mentira
te habían sepultado, y pudiste alargar más tu vida.


 


No hay comentarios: