XX
Cuando te acaricio desordeno
pétalos,
suaves pañuelos para tus lágrimas,
como los rizos que envuelven tu
pelo.
Suenan capilares cerca de tus
pestañas,
imanes incoloros que atraen las
miradas
y escrutan los latidos, sonoras
emociones.
¡Con qué sencillez nos miramos y
nos vemos
cuando la cercanía acorta pasos
hacia mí!
Ya extiendo auxilios como brazos,
y en el soplo inocente de tus besos
me cautiva el silencio de tus
labios.
Camuflado en la estrella que se
mueve,
que sube y baja, y en su apagón
acelera,
se mecen y bailan las ilusiones
infantiles
y va cegando visiones el amor al
alejarte.

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