XXI
Pasaderas del campo del rio, fila,
de salto en salto, buscando orilla,
equilibrio sobre pasos, vacilantes,
que asomáis misterios, lomo desnudo,
de peces brillantes, escamas
heridas,
acero surcando hilos, cosiendo a
mano
las aguas azules con pespuntes de
frío.
Y en la noche jugáis con la luna,
virgen,
con su gris perlada, claridad de
novicia,
que ilumina, risueña, vergeles de
rocío,
y reclináis sueños, paz en cama de
agua,
reales ilusiones empujadas a su
destino.
En la pequeña laguna, hangar de
avionetas,
los diminutos insectos pierden
gotas de plata
cuando vuelan y agitan sus alas
cielo arriba,
con soplos de vientos de sombra
escondida.
Pasaderas del campo del río, cortas
piedras,
prismas que os eleváis en el aire
suspendidos
por ninfas con cuerpo de seda y
gasa vestido
y abanicando con sus pestañas de
azabache
los alijos embalados de buscavidas
atrevidos.

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