DIÁLOGOS A SOLAS
SERGIO GARCÍA D.
CANEDA
I
Yo no doy valor a los que consiguen
cosas,
pero adoro a los que ayudan a los
demás a alcanzar sus logros.
La esencia no es juzgar, sino
acertar.
¿Y quién nos libra del que al final
decide?
La vida es tan cara que solo los
sinvergüenzas saben nadar contracorriente.
Afear la conducta de los demás no
te exime de tu indecencia.
La Universidad es un nido donde es
más fácil aprender lo malo
que enseñar lo bueno.
Verdad no hay más que una, todo lo
demás son inventos.
Lo mejor es ir comprando unas
orejeras para evitar oír sandeces
bananeras.
La pena que va gritando el mundo es
que la Justicia sea tan subjetiva
como el delito.
La cultura es un vehículo del que
no debes bajarte si no quieres ser
contaminado.
Estudió la Ley, empezó el follón.
Quedó el árbol sin hojas. Es el otoño de la
vida.
En la ceguera del alma empezó a dibujarse la
muerte.
Mírame con la ternura de tus pupilas puestas
en los ojos de mi corazón.
II
¿En quién confías que tanto te
traiciona?
Si alguien quiere y se propone que
el mediocre inculto
sea considerado como un
sobresaliente sabio es porque
va a sacar tajada para sus
intereses particulares.
Su cara es el estigma del
sufrimiento y sus pasos
inseguros soportan el traje de la
pobreza.
Por detrás de un pequeño velo no
hay más que la verdad de lo que se ve.
El agua de la cascada convierte en
espuma
la fuerza de los hechiceros que la
mueven.
Otros sabios le contaron cosas al
mar, y dicen
que el mar les reveló los secretos
de la grandeza
y las realidades de la miseria
humana.
Si tratas de descubrir lo que hay
más allá de tu mirada
romperás el misterio infinito de la
sorpresa del futuro.
Las nubes son algodones que
convierten los dibujos
caprichosos en animadas colecciones
que pasean
por la pasarela azul del cielo.
Aun quedando encadenado soy capaz
de ofrecerte
el primer árbol de mi vida. Lo
arranqué de mi corazón
para plantarlo en tu alma.
Juntemos las manos para hacernos
más fuertes
en los trabajos en común. Sólo
seremos felices
cuando compartamos nuestros logros.
El arte se manifiesta desde la
inteligencia y la sensibilidad.
Las ideas descansan sobre sueños de
original imaginación.
III
Todos tenemos puentes en la mente
para salvar
las dificultades de la creatividad.
Las cosas serias prefieren no
reírse para darse importancia.
Pero lo cierto es que todos las
miran.
Si no echamos de la Universidad a
los indolentes,
en un santiamén llegaremos a la
“Edad De Mierda”.
El morir no es problema, el
problema es vivir muerto.
Ser servil solo vale para dar asco.
Simplemente,
exígete ser educado y respetuoso.
Si corres demasiado puede que no
llegues nunca.
Los chaqueteros usan más el ascensor
que la escalera.
La gente que tiene dinero, no sabe
lo que pierde al no gastarlo.
Entre un tonto de izquierdas y un
imbécil de derechas
solo hay la diferencia de que el
tonto de izquierdas estudia
en un colegio público y el imbécil
de derechas en uno de pago.
Entre un imbécil rico de izquierdas
y un tonto rico de derechas
también hay una similitud, que
ambos estudian en colegios de pago.
¿Por qué una persona decente tiene
que estar pendiente
y en tensión por cuatro tontas y un
imbécil?
Visto lo visto el terrorismo
cultural nace en la universidad.
Si alguien pasara la vista por los
historiales de esos tipos,
que se llaman rectores, vice
rectores y etc. a fe que no sé
si encontraría más méritos
políticos que intelectuales.
IV
Se debería limitar la edad de los
“servidores” políticos
entre cuarenta y cinco y sesenta
años. La razón evidente
es que antes de los cuarenta y
cinco se es tonto y después
de los sesenta igual se llega a la
imbecilidad.
Si no existieran las promesas no
existirían las mentiras.
Nunca “vendas” tu voto al que más
promete.

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