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jueves, 18 de junio de 2020

DIÁLOGOS A SOLAS


 DIÁLOGOS A SOLAS
SERGIO GARCÍA D. CANEDA

I

Yo no doy valor a los que consiguen cosas,
pero adoro a los que ayudan a los demás a alcanzar sus logros.

La esencia no es juzgar, sino acertar.

¿Y quién nos libra del que al final decide?

La vida es tan cara que solo los sinvergüenzas saben nadar contracorriente.

Afear la conducta de los demás no te exime de tu indecencia.

La Universidad es un nido donde es más fácil aprender lo malo
que enseñar lo bueno.

Verdad no hay más que una, todo lo demás son inventos.

Lo mejor es ir comprando unas orejeras para evitar oír sandeces
bananeras.

La pena que va gritando el mundo es que la Justicia sea tan subjetiva
como el delito.

La cultura es un vehículo del que no debes bajarte si no quieres ser
contaminado.

Estudió la Ley, empezó el follón.

 Quedó el árbol sin hojas. Es el otoño de la vida.

 En la ceguera del alma empezó a dibujarse la muerte.

 Mírame con la ternura de tus pupilas puestas en los ojos de mi corazón.



II


¿En quién confías que tanto te traiciona?

Si alguien quiere y se propone que el mediocre inculto
sea considerado como un sobresaliente sabio es porque
va a sacar tajada para sus intereses particulares.

Su cara es el estigma del sufrimiento y sus pasos
inseguros soportan el traje de la pobreza.

Por detrás de un pequeño velo no hay más que la verdad de lo que se ve.

El agua de la cascada convierte en espuma
la fuerza de los hechiceros que la mueven.

Otros sabios le contaron cosas al mar, y dicen
que el mar les reveló los secretos de la grandeza
y las realidades de la miseria humana.

Si tratas de descubrir lo que hay más allá de tu mirada
romperás el misterio infinito de la sorpresa del futuro.

Las nubes son algodones que convierten los dibujos
caprichosos en animadas colecciones que pasean
por la pasarela azul del cielo.

Aun quedando encadenado soy capaz de ofrecerte
el primer árbol de mi vida. Lo arranqué de mi corazón
para plantarlo en tu alma.

Juntemos las manos para hacernos más fuertes
en los trabajos en común. Sólo seremos felices
cuando compartamos nuestros logros.

El arte se manifiesta desde la inteligencia y la sensibilidad.

Las ideas descansan sobre sueños de original imaginación.


III


Todos tenemos puentes en la mente para salvar
las dificultades de la creatividad.

Las cosas serias prefieren no reírse para darse importancia.
Pero lo cierto es que todos las miran.

Si no echamos de la Universidad a los indolentes,
en un santiamén llegaremos a la “Edad De Mierda”.

El morir no es problema, el problema es vivir muerto.

Ser servil solo vale para dar asco. Simplemente,
exígete ser educado y respetuoso.

Si corres demasiado puede que no llegues nunca.

Los chaqueteros usan más el ascensor que la escalera.

La gente que tiene dinero, no sabe lo que pierde al no gastarlo.

Entre un tonto de izquierdas y un imbécil de derechas
solo hay la diferencia de que el tonto de izquierdas  estudia
en un colegio público y el imbécil de derechas en uno de pago.
Entre un imbécil rico de izquierdas y un tonto rico de derechas
también hay una similitud, que ambos estudian en colegios de pago.

¿Por qué una persona decente tiene que estar pendiente
y en tensión por cuatro tontas y un imbécil?

Visto lo visto el terrorismo cultural nace en la universidad.
Si alguien pasara la vista por los historiales de esos tipos,
que se llaman rectores, vice rectores y etc. a fe que no sé
si encontraría más méritos políticos que intelectuales.



IV


Se debería limitar la edad de los “servidores” políticos
entre cuarenta y cinco y sesenta años. La razón evidente
es que antes de los cuarenta y cinco se es tonto y después
de los sesenta igual se llega a la imbecilidad.

Si no existieran las promesas no existirían las mentiras.
Nunca “vendas” tu voto al que más promete.




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