XXXV
Se arrastra por la playa la espuma,
compacta cama de margaritas veo,
y viuda queda la arena en su
resaca.
El mar crece en reflejos nada
vistos,
y en verde ola ondulada que suspira
toma impulso convirtiéndose en
lira,
o en arpa de cuerdas sirenas de mar,
y de nuevo vuelve a ser traje de
novia
con tejidos y blondas finas de
pleamar.
Y lágrimas resbalan desde tus
mejillas
cayendo con las mías en el sabor
salino
endulzando toda la espuma caprichosa
que va y viene en la pleamar de la
vida.
Y tus pies al hacer camino por la
orilla
iluminan sombras invisibles en tu
alma,
y sumergen silencios de tu pensamiento
en la mudez descarada de tus
palabras.
En sueños besaste los ojos de mi
mirada
que con pasión siguen unidos a tu
cara.

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