XXXI
Hay cosas que no se ven,
pero se sienten.
Cosas que no se respiran,
pero su aroma infinito
cabalga lomos de perfumes en fila.
Hay cosas que se ven
y no se sienten,
pues ni el dolor porta sus nidos,
ni el placer susurra suspiros.
Y yo te siento cuando te veo
y sin verte empecé a sentirte.
Y yo te veo aún sin mirarte,
y es que mi alma aunque no muera
puedo jurarte que nació con tu
alma,
en el mismo sentimiento,
en el beso que no evitamos
la primera vez que tu cuerpo
se unió a mi cuerpo sin remedio.
Y bailando provocamos vientos,
que convirtieron silencios de
ternura
en sonidos musicales de
dulzura,
en pliegues de amor al cielo
abiertos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario