XLIV
Absurdo es quien al mirarte pasa de
largo,
y desfigura pensamientos que, por
el gesto
de su cara, con sinceridad sonantes
brillan.
Te desconciertas cuando el afinado
suspiro
aprisiona tu sentido, y acaricia
esa palabra
arpada, que se despliega a través
del viento,
aflorando levedades simuladas como
el cielo.
Vuélvete , mira, jura contemplar lo
concreto,
los aciertos, el rítmico cantar del
sentimiento.
Labra con la mirada de tu mente los
campos
coloreados de fiesta que amenizan
el entorno.
Traza el caminar armonioso del
constante río
que feliz muere curando la sed del
mar salino.
Y ahora espera, presiento que va
salir la luna
pintada de sombras perladas,
terciopelo plata.
Por bufanda enrollada el apagado
rayo de sol,
que se perdió en su cara para besar
su sonrisa,
reflejando intermitencias de
estrellas perdidas
entre fulgores de amor de todos sus
conocidos.
Si yo arreglo incidentes en el
celeste abovedado
espero que aguantes los pétalos que
tienen nido
en las lágrimas desconsoladas de la
noche dura,
que vela nuestros sueños en su cama
de ternura.

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