LXIX
La mañana cuenta cuentos
disueltos en agua de lluvia,
y se mojan mis recuerdos
y me acuerdo
de tus ojos,
mirada caída
de frente,
teñida
de verde esmeralda.
Tus labios enmascarados
entre carmines despiertos,
tan sonoros, tan hermosos,
y ese cabello rebelde
cosquillas vertía en tu frente,
y soplabas caricias de viento
y lo apartabas con un silencio,
de amor con tu silencio.
Y daba las gracias tu cuerpo.
Adiós, corazón, te retrato así
en mi memoria de plata rosa,
donde mi amor nunca muere
siendo ser infinito, ser eterno.

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