LXX
Mar abajo se creó la oscuridad
y subido en tu palabra,
escondido,
emergí con intensidad
de las tinieblas al sol.
Profundo apagón submarino,
y solo existía el contacto
con el frío, la estrella de mar
apagada,
un vacío tan pleno de soledad
como mi vida escapada
a través del sueño incumplido.
Lucho con tesón contra esa muerte,
que no mata, pero aturde
insistente,
y me cerca la pesadilla, inválido
ser,
consigo despertar, respiro la
resaca
del mal rato, y cogido a tu
recuerdo
encinto mi cuerpo, rodando vueltas
con papel regalo de terciopelo
rojo,
que son tu beso soñado y el abrazo.
Y vuelvo a despertar en otra
sonrisa
que me absuelve y recupero el amor,
amor que ahora tengo, que me salva,
y se ocupa de mi cuerpo y de mi
alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario