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martes, 22 de septiembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 4

Cuando El Adiós Nos Devuelve
 

IV

 

Ahí, enfrentado a no sé quién,

¿qué diría el alma si pudiese hablar?

 

A bajo cero es muy difícil pensar,

pero lo que el hielo es capaz de sugerir

solo se capta teniendo la mente cálida

y en el corazón un latido ardiente.

 

La montaña eleva sus picos al cielo

siendo consciente de que las raíces

se dirigen hacia el corazón de la tierra,

para hablarle del sol y de la nieve,

del bien y del mal, del amor y del odio,

de la incomprensión y de la tolerancia.

 

De la justicia y lo que juzga el hombre.

 

De la ecuanimidad y del subjetivo obrar

de los indecentes, que comulgan intereses.



 


 

 

sábado, 19 de septiembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 3

Cuando El Adiós Nos Devuelve

 

 III

 

La naturaleza busca en el río

su demostración de poderío.

 

Y el agua fluye mansamente

intentando parar la corriente,

 

recreándose así en su belleza,

 

hasta sumergirse en el mar

que hace ondas de su tristeza.

 

Es muy fácil imaginar cosas,

 

pues la mente no puede vivir

represada, pero el acceso

a su lugar nacido del alma,

y afín

a posibles realidades, se abre.

 

Yo quiero seguir soñando aún,

 

pues todo aquello que soñamos,

no tiene por qué ser la mentira.

 

Ese desierto no me da miedo,

pero la noche,

sin esa magnífica luna,

 

es una sombra exagerada

que sobrecoge el corazón en el pecho.

 

Nunca entenderé porque la belleza

puede causar tanto pavor.

 

Cuando observo el contraste

de la montaña desnuda,

 

y el traje de gala con que se viste

el valle, busco en torno mío

la explicación más exacta de que

 

la belleza no tiene por qué ser

siempre patrimonio, ser propio,

de las cercanías del cielo tan azul.

 

Fuiste parte de mis recuerdos,

en ti fabriqué ilusiones,

 

tuve sueños tan reales

que nunca supe discernir

 

si eras simplemente el cielo

o la tierra en que viví.

 

Nunca pasarás desapercibida.

 

Por eso fuiste siempre centro

de mis miradas, cerca de la luna,

 

escondida entre las sombras

de las nubes que cubren el cielo,

 

y que intentan bañarse vestidas

en la espuma, vaporosa seda,

de las olas que tapizan el suelo.

 

El agua se eleva buscando

la claridad del día, que nace

al morir la noche,

en sus horas dormida.     

 

Se despereza el sol y busca

con sus ojos de fuego a la luna,

que se acuesta

entre suspiros de sueño.

 

Es tan bella la flor que, sin duda,

tiene necesidad de hacerse eterna.

 

Por eso los recuerdos solo podrán

morir con los pensamientos.

  

La naturaleza es pensamiento

y desarrolla las varias maneras

de percibir con los ojos del corazón.


 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

.

 

 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

CUANDO EL ADIÓS NOS DEVUELVE P 2

Cuando El Adiós Nos Devuelve




II

Y si espero y no vienes,
¿por qué te culpo?

y dentro del tiempo pasado,
perdido,
se levantan cinceles ciegos,
sin filo,
que no esculpen verdades,
que levantan vientos,
densas tempestades,
rotos irregulares en papeles
invisibles,
que dejan pasar esencias
y se quedan con lo inservible,
llorando, clamando negativas
en soledad,
sueños que jamás serán realidad.

Tierra que rompe al paso de los vientos
y levantan nubes de secano,
y enseñan sin pudor
ríos secos convertidos en ramblas.

Ojos, más que ojos, ojos
que tanto hace que no veo,

ni siquiera lágrimas humedecidas,
por la pena de no ser fértil líquido.

Amanecer traidor, que no cambias nada,
y de nuevo se repiten dolores
dentro de pañuelos sedientos,
que no hace mucho fueron sábana,

cuando sobraba el todo,
cuando no existía el nada,

cuando el sol sabía a sol, y lo sabía,
y la sombra no tenía importancia,
y no sobraba.

Súmate a mi sin complejos, y cercano,
seamos cirujanos de nosotros mismos,

hagamos milagros para reestructurar
la materia inerte en el florecer rosado

de cada cosa inútil en nuestras manos.