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lunes, 25 de mayo de 2020

OTRO POEMA IMPERFECTO P 22

Otro Poema Imperfecto




XXII

Y aquella niña al mover sus zapatillas
arrancaba del suelo versos y destellos,
pentagrama de esplendor y fantasías.

Su hermana mayor escogía amapolas
entre aromas verdes de hierba tupida,
colchón mullido con simétrico diseño.

La música nítida del viento repicaba
en notas de armonía soñando caricias,

sin olvidos, y al despabilarse del sueño,
sesión en mente gravada, virgen cinta,
a través de la hierba vivaz, soltaba vida.

Se mojaban sus ojos y enjugó su mirada,
húmeda como el mar cuando sus ondas
alisa, con el silencio del alma y el placer
de los suspiros, peinando rizos y brillos.

Se enfriaban copos de vapor, de repente,
surgidos en esferas de navidad en nieve.

Trozos de sol pintaban reflejos de colores
vestidos, en la piscina hacinada del tiempo,

cuerpos extraños que emergían alrededor
de la luna, plata fundida en la madrugada.

Noches de amor, aún ni siquiera iniciadas,
nostalgias de raso que envolvían turgencias
de primaveras. Dulces oteros bajo tu cuello.

Y el sol rompía la noche en tantos pedazos,
siendo horas y minutos, el albor y claridad.

Aparecían los oscuros que no sentían miedos
al encenderse, y la tormenta creaba sombras,

cuando el corazón lavaba con sangre y nácar
brisas que aceleraban y se crecían en vientos.


domingo, 24 de mayo de 2020

OTRO POEMA IMPERFECTO P 21

Otro Poema Imperfecto




XXI

Pasaderas del campo del rio, fila,
de salto en salto, buscando orilla,

equilibrio sobre pasos, vacilantes,

que asomáis misterios, lomo desnudo,
de peces brillantes, escamas heridas,

acero surcando hilos, cosiendo a mano
las aguas azules con pespuntes de frío.

Y en la noche jugáis con la luna, virgen,
con su gris perlada, claridad de novicia,
que ilumina, risueña, vergeles de rocío,

y reclináis sueños, paz en cama de agua,
reales ilusiones empujadas a su destino.

En la pequeña laguna, hangar de avionetas,
los diminutos insectos pierden gotas de plata
cuando vuelan y agitan sus alas cielo arriba,

con soplos de vientos de sombra escondida.

Pasaderas del campo del río, cortas piedras,
prismas que os eleváis en el aire suspendidos
por ninfas con cuerpo de seda y gasa vestido

y abanicando con sus pestañas de azabache
los alijos embalados de buscavidas atrevidos. 


jueves, 21 de mayo de 2020

OTRO POEMA IMPERFECTO P 20

Otro Poema Imperfecto




XX

Cuando te acaricio desordeno pétalos,
suaves pañuelos para tus lágrimas,
como los rizos que envuelven tu pelo.

Suenan capilares cerca de tus pestañas,
imanes incoloros que atraen las miradas
y escrutan los latidos, sonoras emociones.

¡Con qué sencillez nos miramos y nos vemos
cuando la cercanía acorta pasos hacia mí!

Ya extiendo auxilios como brazos,
y en el soplo inocente de tus besos
me cautiva el silencio de tus labios.

Camuflado en la estrella que se mueve,
que sube y baja, y en su apagón acelera,
se mecen y bailan las ilusiones infantiles
y va cegando visiones el amor al alejarte.


OTRO POEMA IMPERFECTO P 19

Otro Poema Imperfecto


 XIX

He nacido cuando el sol recuperó
su sonrisa y se hizo visible, cálido,

detrás de su escondite mañanero,
un horizonte de acuarela parido.

Saludando frialdades y cegueras,
fuelle atizando la brasa, su brillo,

fulgor eterno, encendido, todo vida.

Y las plantas elevan gratitudes al cielo.

Respiran, purifican, destruyen lo malo,
y transforman asimilaciones en energía.

Y dibujan giros alrededor, sin tiempo,
los insectos, así despacio, a ritmo lento.

Y las aves, sin más, se ponen de acuerdo.

Pero de vez en cuando reposan, planean,

y sobrevuelan claridades, vencen miedos,   
en busca de otros rumbos, en otros cielos.



miércoles, 20 de mayo de 2020

OTRO POEMA IMPERFECTO P 18

Otro Poema Imperfecto




XVIII

Presiento que nunca pasa nada,

pero cuando el hierro se viste de gala
el óxido aparece tapando espacios.

Y tus manos no se equivocan
y se bañan en los retazos del viento,

y al pensar sienten nostalgias
de apretones de dulzura, pues se aferran
a los botones de tus sentimientos

abrochados con los ojales de mi alma.

El hierro es mi balcón, pero no cárcel,
y su vestido rojizo no va a ser pasto del tiempo,

pero tal vez algún día desaparezca
entre roces, que no caricias, entre ropaje
quizás de otras telas, más vistosas, cubierto.

La lluvia no traerá más que húmedo rocío,
colgado por el envés, en hoja verde, en equilibrio.

Hace tiempo escamparon tormentas
y la tierra seca se eleva, incienso hacia la altura,
la hierba se convierte en briznas amarillentas,

el sol se da cuenta de que sus capilares agonizan,

y, también sediento,
el suelo le cede un fresco vaso de viento.